La Alameda de Hércules
/
Distrito Centro

Casa de las Sirenas

Los espacios de recreo tampoco tienen dueño

 

“Venga Zapata y su jardín reforme,
que pues lo hizo al culto de Diana,
no es bien que al de Venus se transforme”

(Sátira a las damas de Sevilla)

Mientras nos situamos frente a la característica fachada de la llamada Casa de las Sirenas, uno de los emblemas de la Alameda de Hércules, Rubén nos traslada al año 1578 a través de estos versos, en los que el escritor y sacerdote (sic) de vida disoluta Vicente Espinel ya hacía referencia a la prostitución en esta zona de Sevilla. Y es que, pese a que comenzó siendo un lugar destinado a la aristocracia –que periódicamente trataría de reconquistar este preciado terreno–, pronto aparecieron otros estratos sociales, lo que ha ido convirtiendo con el tiempo a la Alameda en un espacio de convivencia. Pero, en efecto, sus edificios más significativos estuvieron asociados en primera instancia a las clases nobles. Como en el caso de esta parada, actualmente convertida en centro cívico municipal.

Levantado en 1864 por el Marqués de Esquivel, se trata de un edificio de estilo francés, arquitectura de la que sólo existen otros dos ejemplos en Sevilla (la Casa Rosa y el Palacio de Yanduri). Poco antes, el plan urbanístico del arquitecto Balbino Marrón –que en Sevilla también realizó la Plaza del Museo y la fachada del Ayuntamiento–ya llevaba entre sus planes ceder terrenos a la aristocracia para que construyeran sus casas en la Alameda, en lo que representó otro intento de domar esta zona. El Marqués de Esquivel consideró idóneo este lugar para la edificación de un palacete que le equiparara a la fuerte burguesía madrileña, enfrascada por aquel entonces en una competición para dilucidar quién levantaría la más espléndida residencia de este tipo.

Llamado en su origen Recreo de la Alameda, empezó a ser conocido popularmente como Casa de las Sirenas por las grandes figuras de estos seres mitológicos que adornaban las rampas de acceso a la portada principal. Curiosamente, el estado de abandono que sufría el paseo y sus inmuebles a comienzos de la década de 1980 motivaría el robo de estas sirenas, tras el desplome de los tejados originales. Ya en 1992, el año de la Exposición Universal, la adquiere el Ayuntamiento hispalense y emprende su reconstrucción. Poco queda, pues, del edificio que proyectara en origen el arquitecto Joaquín Fernández Ayarragaray; como poca aristocracia logró imponerse en la Alameda hasta que empezó a llamarse gentrificación

Así lo atestigua la historia del famoso Bar La Sirenas que, ubicado justo al lado del edificio clasicista, fue punto de encuentro de buena parte de la contracultura sevillana durante los 16 años en los que permaneció abierto. Escenario, por ejemplo, citado por el productor Gervasio Iglesias como el lugar donde se empezó a hablar del proyecto que, años más tarde, se convertiría en la película La isla mínima.

Read More
Not found amenities.