Arte Urbano
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Distrito Centro

Jugando a perderse con mapas Vol.01

texto Antonio Laguna // imágenes Jane’s walk Sevilla
 
Tomando como excusa la petición de un grupo de profesoras del IES Joaquín Romero Murube de organizar un recorrido por el Centro de Sevilla con un grupo de alumn@s de 1º de ESO, ensayamos una nueva dinámica de paseo en la que la labor de guía recayó directamente sobre los asistentes y el recorrido gravitaba entorno a una serie de visitas a personas que se encontraban en esos momentos trabajando en el Casco Norte (artesanos, músicos, artistas, etc).

El trabajo previo con mapas y cartografías de la zona permitió que l@s alumn@s tuvieran el control del paseo en todo momento. Esta responsabilidad, asumida en principio como un juego, funcionó como un revulsivo que alteró de manera radical el modelo pasivo guía-audiencia, convirtiénol@s en responsables directos del éxito de la jornada.

El hecho de centrar el foco sobre las personas y dejar la ciudad como telón de fondo liberó enormemente el paseo de cualquier discurso lineal, y que existieran lugares concretos a los que estábamos invitados, pero no un recorrido preestablecido permitió una gran flexibilidad en el paseo, de manera que fue muy fácil incorporar elementos no previstos (como fue el caso de recorrer El Jueves alterando levemente el itinerario) o simplemente perderse.

Durante el recorrido nos invitaron a pasar:
Paco Contreras, El Niño de Elche, que se encontraba en los corralones de la calle Castellar preparando su próximo concierto en el que presentará Voces del Extremo en compañía de Raúl Cantizano, Fernando Junquera, Javier Mora, Daniel Alonso y Darío del Moral.
Alex Richter, Rafa Martinez y Abraham Lorite, herreros en la forja Fuirio, ubicada en Pasaje Mallol, que nos hablaron de metales, cantes de forja, arte e ingeniería a golpe de martillo.
Antonio, alfarero del Pelícano, al que cogimos con las manos en la masa modelando una pieza (hasta que se le acabó la arcilla).
Ignacio Rodríguez, de Pelícano Mecánico, nos dejó boquiabiertos con Melquíades, la máquina de ritmos flamencos (de la que no podemos decir nada porque prometimos guardar el secreto)y también nos enseñó como funcionaban Aurelia y la bicicleta musical para los días en los que uno tiene el guapo subido.
Al final nos esperaba Stefania Scamardi en el Pumarejo, que nos hablo de su debilidad por el Polígono sur, de moñas de jazmín y trozos de casas y nos regaló uno de sus mágnificos trabajos en forma de libro, para acabar haciéndonos caer en la cuenta de aquello de que el Polígono es el Puma con más negritos y el Puma el Polígono con más salero (o algo así).

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