Ecología urbana
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Distrito Sur

La dimensión metropolitana del sistema de espacios libres

Del Parque del Guadaíra a la Laguna de la Fuente del Rey siguiendo el cauce del Río Guadaíra discutimos sobre el valor de los espacios libres como corredores y elementos de conexión visitando ejemplos consolidados y otros con un gran potencial pero con un incierto futuro como los espacios forestales del Cortijo del Cuarto.

 

ALFOMBRAS VERDES (PESE A LAS ALFOMBRAS ROJAS)

Una crónica de Bruno Padilla
Imágenes de Inés Almorza y Antonio Laguna

 
Al geógrafo y presidente de la Asociación Parque Vivo del Guadaíra, Antonio Fajardo, ya lo conocíamos del paseo que lideró en la tercera edición de Jane’s Walk Sevilla, siguiendo el antiguo cauce de este río. Como aquel, el itinerario de este año se hacía en bicicleta y comenzaba también en el encuentro de las calles Padre García Tejero y Perú. Así que uno no podía evitar cierta sensación de déjà vu cuando, al ascender hacia un pequeño promontorio –justo como en mayo de 2016–, nuestro guía nos hablaba del barrio de Heliópolis, del Puente de Alfonso XIII y del Parque del Guadaíra. Con su habitual estilo expositivo y didáctico, aunque no exento de carga crítica, Antonio suele enmarcar su discurso en los aspectos históricos y urbanísticos, pero enlazando con los problemas o disyuntivas que suscita en la actualidad ese lugar en cuestión, así como las últimas reivindicaciones o acciones del colectivo al que representa.

 

Por eso esta segunda parte de aquel paseo nos pareció buena, muy buena. Con su manera de comunicar pausada, precisa e incisiva, la aportación de abundantes datos, la pasión y el orgullo que desprende en la defensa de este entorno y sobre todo la confección de un recorrido de lo más estimulante, Antonio volvió a sorprendernos y a convertirnos en fieles creyentes del valor de esta zona casi olvidada.

 

Espacios libres para gente libre

Aquella parada frente a Heliópolis y al Puente de Hierro era la primera de solo cinco, ya que nuestro anfitrión quiso concentrarlas y dejar que disfrutáramos del paseo en bici entre una y otra. Solo cinco paradas, pero tanto que ver y oír en ellas. De esta inicial, los reincidentes ya conocíamos las características básicas del Parque Guadaíra: un corredor que, unido al Parque de Los Bermejales y al Parque Riberas del Guadaíra, conforma un espacio libre de 120 hectáreas; el mayor de la Sevilla metropolitana. Así y pese a la reducción que sufrió su proyecto respecto al plan original, Antonio nos recordó su función de punto de encuentro entre barrios tan distintos como Polígono Sur, Heliópolis, Pedro Salvador o Los Bermejales. “La sinergia que produce esta conexión se nota enseguida”, explica, “y apunta a una singularidad que ya os habrá llamado la atención: los parques en Sevilla están todos cerrados con cancelas, pero este es un espacio libre, sin barreras”.

 

Pese a las dificultades para conservarlo por acción (por ejemplo, las botellonas) u omisión (el escaso mantenimiento por parte del Ayuntamiento), se trata de un espacio de praderas “al estilo de las que hay en Inglaterra”, auténticas alfombras verdes que muestran cierta resistencia, secándose poco en verano y recuperándose con facilidad en invierno.

 

Números que asustan

Nuestra siguiente parada tiene lugar sobre una zona elevada en el Parque de los Bermejales, que nos permite dominar con la vista un punto estratégico en las comunicaciones de Sevilla, en el que se cruzan la A-4, la SE-30, el Puerto y la Avenida de la Raza. También aquí se ubica el área denominada Palmas Altas, donde se va a construir el centro comercial de mayor tamaño de toda Andalucía. La mera enumeración de las cifras ya asusta: una inversión de 250 millones de euros, 123.500 metros cuadrados, 35.000 visitas al día previstas, 3.250 plazas de aparcamiento… El problema es que este nudo –algunos de los asistentes lo corroboran por su propia experiencia en horas punta– ya está saturado. Pese a ello, “el Ayuntamiento le ha puesto una alfombra roja a la empresa y la tramitación ha sido muy rápida”, sostiene Antonio. Según el geógrafo, las alegaciones presentadas por las asociaciones preocupadas por este asunto “han sido obviadas, aunque algunas cosas se han conseguido”, como un acceso peatonal a Palmas Altas desde el barrio de Los Bermejales. No obstante, desde la Asociación Parque Vivo del Guadaíra se ha valorado el estudio de accesibilidad, pieza clave en este proyecto, y opinan que “cojea por muchos sitios”. Por ejemplo, los datos de tráfico son del año 2012, en plena crisis, “y ya se sabe que crisis equivale a menos tráfico”. Del mismo modo, el estudio de impacto ambiental no recoge lo que supondrá el acceso anual de esos 14 millones de personas al centro comercial: han estimado que el 30% de visitantes irán en transporte público o caminando, “lo que parece absolutamente irreal”.

 

También intimidaban los números del Parque Tecnológico Palmas Altas, un proyecto que impulsó en 2009 la empresa multinacional de origen sevillano Abengoa: 7 pabellones, 96.000 metros cuadrados y una inversión de 132 millones de euros para un complejo “espectacular”, firmado por Richard Rogers (Premio Pritzker de arquitectura), “una apuesta decidida por la sostenibilidad que ahora pasa por dificultades, como sus propietarios”. Así, con la crisis económica Abengoa  se ha quedado con solo dos pabellones y medio. Se cree –“esta empresa es muy opaca y no ofrece datos”, asegura Antonio–que la plantilla se ha reducido a la mitad y que los bancos han estado a punto de desahuciarlos. Su posible venta a la Administración aún está en el aire, pero lo que seguro no han abordado a estas alturas es su accesibilidad, “y eso forma parte de la sostenibilidad, porque casi todo el mundo viene aquí en coche y ni siquiera hay suficiente espacio para aparcar”.

 

La naturaleza se abre paso

Los jardines de este Parque Tecnológico nos sirven en esta tercera parada de nuestra ruta como mirador sobre una parte del nuevo cauce del Guadaíra que, pese a no ser la más interesante desde el punto de vista ambiental, ha pasado de espacio artificial a naturalizado: “El río tiene aquí un filtro verde inmenso que sirve de hábitat para diversas especies de aves”, observa Antonio. Como fruto del convenio firmado en 2003 por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento, se construyó el nuevo Parque de Palmas Altas, una extensión lineal de 15,5 hectáreas que discurre a lo largo de ambas márgenes del cauce con carriles para peatones y ciclistas, así como arbolados con especies monoespecíficas. “Un sitio extraordinario para un paseo”, lo define nuestro guía, aunque también “un lugar desconocido en la práctica; sólo vienen unos pocos vecinos de Bellavista, algún despistado y quizá la gente que trabaja aquí”. En este caso, la amenaza es la falta de mantenimiento del espacio: “Se han robado bombas de riego, hay árboles que se mueren, la erosión de las lluvias provoca daños en los taludes, las pasarelas (mal) pensadas para itinerarios botánicos son ya apenas restos de lodo…”.

 

Al final, nos viene a decir Antonio, la conservación de espacios verdes y libres como este depende, en gran medida, del uso y de la demanda que la ciudadanía haga de ellos. Parece impensable que parques como el del Alamillo o María Luisa se pudieran descuidar hasta el extremo de que sufrieran un deterioro sustancial. Tras pasear por este Parque de Palmas Altas, entristece e indigna pensar que podamos ser los únicos afortunados en disfrutar con las vistas, y también con los sonidos de este inesperado escenario natural. Mientras avanzamos, a veces en silencio, sólo se oyen el canto de las aves, las piedras del camino y el girar de los radios de nuestras bicis, lo que me hace pensar en que cuando uno va a pasear, espera ver cosas; pero no menos importante, al menos en los paseos de JWS, es lo que uno va escuchar. Lo que vas a aprender.

 

Lo bueno abunda (sólo hay que encontrarlo)

La penúltima parada del paseo nos lleva a la llamada Laguna Fuente del Rey, donde se instalara el ejército de Fernando III El Santo cuando sitió la ciudad de Sevilla –allá por el siglo XIII– y donde hoy día se halla un Centro de Investigación Científica y Educación Ambiental que visitamos con el acompañamiento de un trabajador del mismo, de nombre Antonio. “Lo bueno abunda”, dice en referencia a los otros dos Antonios (Fajardo, líder del paseo, y Laguna, de JWS). Algo que también podría aplicarse a la Asociación Amigos de la Laguna, compuesta por vecinos de esta barriada que en torno a 1996 se preocuparon por el estado y el desaprovechamiento de este acuífero, logrando que el Ayuntamiento comprara el terreno y lo protegiera. De esta forma, se convertía un espacio residual en un equipamiento educativo con Aula de la Naturaleza y numerosas actividades durante el año. Además, la isleta construida en medio de la laguna la consagró como punto imprescindible de refugio para la fauna: frente a los problemas de otros espacios como Doñana y la sequía estival, este acuífero conserva casi inalterable el metro de agua, por lo que es hogar frecuente de  espátulas, moritos, fochas, fochas cornudas y hasta un total de 50 especies diferentes de aves. Registro al que añadimos, durante nuestra breve estancia, varios ejemplares de patos porrones, tres grandes tortugas leprosas, una bandada de ánsares y una garza real.

 

Finalizada la visita, analizamos el recorrido que llevamos sobre un mapa, no solo de Sevilla sino de la primera corona del área metropolitana, donde se representa el sistema de espacios libres –públicos y privados. Según expone Antonio (Fajardo), la jerarquía clásica urbanística distingue entre los espacios de proximidad, que son los jardines urbanos –“los que tenemos cerca de casa y los más dotados quizás”–, y los parques urbanos, siendo los más representativos en Sevilla los de María Luisa, Amate, Miraflores, Alamillo… aunque en los últimos años se ha pasado a tener más de una veintena que superan las 35 hectáreas. El planeamiento urbanístico dicta que han de existir 5 metros cuadrados de espacio verde por habitante, como mínimo; en Sevilla se ha pasado de 6 a 20 metros cuadrados por habitante, que es el estándar deseable europeo. “Por desgracia”, recuerda Antonio, “no todos los espacios verdes están bien cuidados o tienen un uso sostenible por parte de sus usuarios”.

 

Valores y valedores

Última parada, Ermita de Valme. “Váleme, señora”, es la invocación que hace Fernando III El Santo, quien se establece en este cerro prometiendo a la Virgen del Váleme (Valme), que construirá un templo si la ciudad cae, lo que ocurriría meses después. Edificio de estilo mudéjar, posteriormente restaurado por el arquitecto preferido del Duque de Montpensier, Balbino Marrón, hoy día preside un espacio arbolado “muy agradable” famoso por su romería, aunque apto para otros usos de ocio. En cualquier caso, su “valor simbólico” es lo que ha determinado el devenir de este sitio, provocando una pugna entre la ciudad de Sevilla y la de Dos Hermanas, en dos fases: año 1936, en el que un decreto de origen militar expropia la zona y pasa a la ciudad de Sevilla; y año 2002, cuando el Consistorio hispalense cede el recinto al Ayuntamiento de Dos Hermanas. En esta zona también hay un Cortijo Viejo del Cuarto, de origen militar, ya que conserva torre y almenas.

 

El Cortijo (nuevo) del Cuarto, que hemos ido rodeando en nuestro trayecto, se construyó muy posteriormente. Se trata de una gran finca pública que la Diputación expropia en el año 1940 con fines productivistas (agrícolas y pecuarios) y experimentales. Con el paso de los años, esta Administración va perdiendo interés en el espacio y el Servicio Forestal empieza a naturalizarlo. Así es como, a juicio de Antonio, “se ha convertido desde los años 90 en un pulmón verde de la ciudad, chocando con las determinaciones del planeamiento urbanístico y territorial para esta zona, que considera esto como la gran reserva de suelo residencial de la ciudad”. El PGOU contempla, en efecto, la construcción de más de 5.500 viviendas aquí. De hecho, ya en 2006 la empresa que tiene encomendada la gestión de estos terrenos, Sevilla Activa, valoró la finca en 120 millones de euros; una valoración reciente la tasa en poco más de 25 millones. “Por fortuna, llegó la crisis y estalló la burbuja inmobiliaria”, nos cuenta Antonio, lo que motivó que la venta se paralizara. “Lo que me sorprende es que la sociedad civil sevillana no haya mencionado nunca este asunto porque, siendo todavía propiedad pública, se puede detener el proceso o encauzarlo para al menos reducirlo en tamaño, conservando las zonas de mayor valor paisajístico, de ocio y ambiental”.

 

A nosotros también nos sorprende, como también la puntualidad de un itinerario que ha durado exactamente las dos horas y media prometidas. Acabamos con una foto de grupo y el entusiasmo de un puñado de nuevos adeptos. Pese al cansancio, al despedirnos somos conscientes de que Antonio lo ha vuelto a hacer. Nos ha ganado para otra causa cuyo principal activo es, además de todos los mencionados, su incalculable valor emocional.

 

Quién nos guió

Antonio Fajardo de la Fuente, Geógrafo. Asociación Parque Vivo del Guadaíra

Cuándo

Viernes 11 de Mayo de 2018 a las 17:30 h.
Duración aproximada de 3 h.

Punto de encuentro

C/ Padre García Tejero esquina con C/ Perú (Heliópolis).

Más información

Tríptico e información sobre el recorrido (Pinchar para descargar).

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