Arte Urbano
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Distrito Centro

Liliwalk

texto Antonio Laguna // imágenes Jane’s walk Sevilla
 
Músicas de barrio, sonidos de ciudad
 
El pasado sábado 3 de Diciembre, en el marco de la 3ª Edición del Lilifest tuvo lugar el Liliwalk, un paseo que pretendía poner en relación a vecinos del Centro con lugares de producción musical y así trazar una geografía sonora de los barrios de San Román, San Julián, Santa Catalina y San Pedro, reflexionando al mismo tiempo sobre los lugares donde reside la música en nuestras ciudades.
 
Pensado especialmente para todos los públicos durante una hora recorrimos locales de ensayo, de actuación o talleres de artistas con el objetivo de plantear una serie de sencillas preguntas a los asistentes que nos permitiran profundizar en la forma en la que la música se crea, se produce, se vende y se consume.
 
El paseo arrancaba en la Plaza de San Román, a pocos metros del Taller de bicicletas de Lázaro, más conocido como Johnny Scarlata, un reparador de bicicletas que lleva dedicándose paralelamente a la música desde los años 70.
 
En sus inicios con el boom de la música en inglés se especializó en lo que él mismo denomina música guiri: tratar de hacer múscia en inglés similar a la que se hacía y triunfaba fuera de nuestras fronteras, sin tener conocimiento real del idioma, y adaptándolo a su estilo y carisma, a su órgano y su voz.
 

 
Desde allí, nos desplazamos hasta los Corralones de la Calle Castellar, en pleno casco histórico de Sevilla, un antiguo conjunto de garajes y talleres, de los que actualmente muchos se han reconvertido como espacio de ocio. Estos corralones albergan talleres de danza, imagineria, escultura, pintura, ceramica, percusion, guitarra, baile, teatro, musica, etc.
 
Haciendo hicapié en lo musical, estos corralones han representado una mezcla de las culturas y estilos diferentes existentes en esta ciudad, que los han convertido en un referente de convivencia y mezcolanza. Hay cantantes y bailaores flamencos, grupos de música alternativa, asociaciones culturales como La Trompeta Verde, de rockeros como Heavyllanos o representantes de la musica africana.
Lugar de moda, incluso hasta el punto que en 2013 Ryanar promocionaba este espacio en sus vuelos como puntos de conexión cultural en el centro de Sevilla.
 
En la mañana del sábado los Corralones duermen aunque por suerte nos encontramos con el sonido del taconeo que proviene de uno de los locales de ensayo y que inunda uno de los patios.
 
Camino de la Calle Feria nos detuvimos en el Bar Vizcaíno, donde aprovechamos para recordar aquellos azulejos -hoy día prácticamente desaparecidos en su totalidad- con el mensaje escrito de Se prohibe el cante
 
Algunas personas atribuyen la prohibición a la mala fama que adquirían los establecimientos frecuentados por personas que al emborracharse solían cantar (en definitiva hombres de clase trabajadora que en el siglo pasado se desahogaban tras la jornada laboral) o la costumbre de cantar por un plato de comida o por dinero.
 
El trasfondo de esta prohibición penalizaba la libertad de expresión y los versos críticos con un sistema dominante. Así Coplas Republicanas, Cantes de Mina o Murgas de carnaval fueron censurados en algún momento por utilizar la música y la literatura como instrumento crítico.
 

 
En el Bar Vizcaíno también hubo un Se prohibe el cante, que desapareció según nos cuentan hace unos diez años.
En la puerta, y protegidos de la lluvia por el toldo que gentilmente nos han desplegado, escuchamos los Fandangos Republicanos del Cabrero, y tiene lugar uno de los momentos más emocionantes del paseo, repartimos libretos, que acercan las letras críticas a nuestro tiempo, temas contra la Iglesia como Catequesis de Sr. Chinarro o textos muy críticos con la Sevilla actual como Turista ven a Sevilla o Pumare ho! de Pony Bravo entre otros.
Es entonces cuando Alfonso se anima a cantarnos Estrategias de distracción, poema antistablishment musicado por el Niño de Elche, extraido del encuentro Voces del Extremo.
 
Finalmente llegamos al Mercado de la Encarnación.
Después de décadas desaparecida la plaza de la Encarnación se ha convertido en un escenario urbano muy cotizado: conciertos en el aniversario del 15M, festivales como Circada o la apuesta navideña del Ayuntamiento han encontrado su sitio aquí.
Aunque es bajo las setas donde el pulso de un evento constante cíclico y diario inunda con su sonido la Encarnación. El funcionamiento cotidiano del mercado implica multitud de sonidos que en su conjunto a veces sólo suponen ruido y otras se articulan con un orden cercano a lo musical.
 
Paseamos por el Mercado de la Encarnación en plena efervescencia jugando a identificar con la ayuda de algunos inventos caseros los diferentes sonidos que componen su atmósfera sonora, desde el rasgar de las bolsas de plástico o los papeles de estraza, al entrechocar de los cuchillos con las tablas de corte, pasando por el murmullo de los clientes, las máquinas de café o las cucharillas y vasos al ser depositados en los fregaderos, cubetas con agua, pisadas y por supuesto las cantinelas de los vendedores que exponen sus productos.

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