El antiguo cauce del Río Guadaíra
/
Distrito Sur

Molino de Teatinos

La dignidad del último testigo

 

Llegando a la parte final del paseo y habiendo comprobado las funciones ecológica y social del Parque Guadaíra, se revela ante nuestros ojos un tercer papel para el mismo: el de activador de recursos patrimoniales. Nos detenemos en el complejo de edificios conocido como San Juan de Teatinos, considerado último testigo del cauce antiguo del Guadaíra, ya que a escasos metros aguas abajo se inicia el nuevo trazado del río que se construyó para alejar el riesgo de inundaciones. Es uno de los veintitantos molinos que todavía se distinguen a lo largo del Guadaíra, un río que siempre ha estado unido a la molienda de la harina y a los panaderos de Alcalá. El desarrollo urbano y las nuevas carreteras le han restado buena parte del romanticismo de antaño, pero la zona en la que se asienta sigue manteniendo cierta estela bucólica, que se acrecienta cuando se contempla en su conjunto desde la otra orilla.

Ejemplo de arquitectura industrial ligado a la explotación hidráulica, su origen se remonta al siglo XIV, habiendo sido empleado a lo largo de su historia como fábrica de pólvora y de salitre, molino de grano, aserradero de mármoles y cortijo. El complejo incluye elementos de sabor historicista como los arcos ojivales y las cornisas sostenidas por arquillos lombardos. Comenzó siendo propiedad de los jesuitas y pasó en 1761 a la Corona, que le daría un uso bastante curioso, utilizando su fuerza hidráulica para barrenar cañones mediante una innovadora técnica. En la segunda mitad del siglo XIX, tras una explosión, se enmascara el edificio con la decoración neogótica que hoy presenta: un nuevo rostro para un edificio que se resistía a desaparecer. Su nombre lo recibe de los Teatinos, la orden religiosa que tenía entre sus deberes el de asistir en sus últimos momentos a los ajusticiados, procurándoles una muerte digna.

Paradójicamente, su abandono a partir de los años 60 ha restado mucha dignidad al conjunto, arruinando buena parte del mismo. Las obras de realización del Parque Riberas del Guadaíra, proyecto realizado entre los años 2007 y 2010, conllevaron la limpieza de restos en esta área, así algunas consolidaciones y el derribo de los elementos que podrían suponer riesgos. Este nuevo espacio verde, con el que ahora también conecta el Parque Guadaíra, es casi un completo desconocido por los sevillanos, debido a su complicado acceso y a su desarticulación motivada por la presencia de grandes infraestructuras: al norte de la SE-30 y constreñido entre las cocheras del Metro y el barrio semindustrial de Su Eminencia. Otra porción de terreno bañado por el Guadaíra que está pidiendo a gritos ser paseada y rescatada del olvido.

Read More
Not found amenities.