El antiguo cauce del Río Guadaíra
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Distrito Sur

Puente de Alfonso XIII

Quitarle hierro a la historia de Sevilla

 

La vista sobre el río nos hace revisar la historia y la situación actual del Puente de Alfonso XIII, el conocido como Puente de Hierro. Como en una inversión de esos sistemas 3D que hoy día ayudan a imaginar cómo eran determinados hallazgos arqueológicos, conocer el relato en torno a este elemento patrimonial nos hace ver –a través de unas gafas invisibles– el proceso completo de su deconstrucción literal (no intelectual). La crónica de una muerte anunciada.

 

Diseñado por José Delgado Brackenbury para la empresa Scherzer Lift Bridge de Chicago y construido en 1926 por La Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona, este puente se encargaba de unir el puerto de Sevilla con el barrio de Tablada. Merece la pena detenerse un instante en rememorar la historia de su inauguración, que conecta este monumento con otro país, en concreto Argentina.

 

Para corresponder a la acogida que esta había dispensado a los tripulantes del Plus Ultra, Primo de Rivera regaló el famoso hidroavión al Museo de la Aeronáutica de Buenos Aires. A cambio de la cesión del aparato, el presidente argentino dispuso que el crucero Buenos Aires, buque escuela de la Armada, hiciera un viaje de buena voluntad a España para trasladar a los tripulantes. Así fue como el día 6 de abril de 1926 llegaron a Sevilla los tripulantes del hidroavión, acompañados del rey Alfonso XIII, y como el crucero argentino se convertiría en el primer navío en cruzar el puente.

 

66 años más tarde y en plena preparación de la Exposición Universal de Sevilla, pocos recordarían toda aquella pompa que acompañó a su estreno, y fue sustituido por el actual Puente de las Delicias, móvil y funcional. El abandono de todo un exponente de la arquitectura del hierro, que hoy conserva grandes ejemplos en media Europa y Estados Unidos, sería un legado más de la moderna Expo’92: el puente original se mantuvo sin uso durante un par de años, para ser posteriormente retirado a una explanada de los terrenos del puerto.

 

En 1998 quedaría desmontado y desprotegido por el PGOU hasta el año 2003, cuando fue trasladado a su ubicación actual para facilitar el proyecto turístico que hoy día ocupa el Muelle de las Delicias y con la promesa de ser convertido en un mirador sobre el puerto. No solo no se cumplió la promesa, sino que su total abandono ha hecho verdaderos estragos en él. Muchos elementos han sido robados y otros se encuentran almacenados por la Autoridad Portuaria de Sevilla, aunque su custodia tampoco ha sido demasiado respetuosa con el puente.

 

Diversas iniciativas ciudadanas están reclamando que este patrimonio se conserve y se incorpore al Parque del Guadaíra. ¿Serán capaces de reconstruir lo que una parte de la historia construyó y otra deconstruyó? Reflexiones que nos llevan a pensar en la preservación de la memoria y que nos conducen, mientras pedaleamos, a nuestra próxima parada en los (graves) olvidos de esta zona.

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