El antiguo cauce del Río Guadaíra
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Distrito Sur

Río Guadaíra

Aguas turbulentas

 

Son las 17:45 horas y en algunas zonas de Sevilla se está despachando un tremendo aguacero. Pero no en Heliópolis. Aquí, en este punto elevado al extremo oeste del Parque Guadaíra, parece que las nubes comienzan a perder su tono oscuro. Es el sitio donde nos espera Antonio, que desde el primer momento quiere hacernos partícipes y apóstoles (con bicicleta y chubasquero, en esta ocasión) de este corredor verde. En primer lugar, poniéndonos en situación acerca de la importancia del Río Guadaíra, que se ha visto ensombrecida –como el cielo de hoy– por la fama del Guadalquivir.

 

Su papel en la historia de Sevilla viene marcado por dos circunstancias, una positiva y la otra negativa. De una parte, traía desde los manantiales de Alcalá, a través de los Caños de Carmona, el agua necesaria para el abastecimiento de la ciudad y servía de fuerza motriz para los molinos de harina. Sin embargo en época reciente ha jugado un papel menor y desafortunado, canalizando los vertidos incontrolados sobre su cuenca, provenientes tanto de Alcalá de Guadaíra y poblaciones del sector sur de Sevilla, como de las instalaciones industriales que han ido creciendo entre estos municipios. Justamente este sería uno de los motivos que hizo que  su cauce fuese modificado de forma radical a lo largo del siglo XX, buscando alejar sus contaminadas aguas de la ciudad.

 

Aunque la razón principal estribó en evitar las inundaciones (la última de ellas en el año 1961), provocadas por el carácter torrencial de las lluvias y por la falta de presas. Su desembocadura al río Guadalquivir se produce actualmente una vez superada la esclusa de la dársena donde se desarrolla el puerto de Sevilla, pues el río Guadaíra fue desviado en 1977 a su paso por la ciudad. Para ello, se acometió la construcción de un nuevo cauce de enormes dimensiones, que tiene una longitud de 22,5 kilómetros y una capacidad para recoger avenidas de hasta 2.000 metros cúbicos por segundo. Un espacio singular y de gran valor ambiental, pese a su aspecto antrópico.

 

Este desvío dejó casi 60 hectáreas sin uso o convertidas en vertedero en el tramo de cauce contemplado dentro del término municipal de Sevilla, habiendo desaparecido buena parte de la vegetación original y convirtiéndose en un territorio degradado. Dentro del Programa para la regeneración de cauces y dominio público, fruto del acuerdo de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Sevilla, se identificó como actuación prioritaria la recuperación como espacio verde de esta área dividida en dos unidades bien diferenciadas: el tramo del río Guadaíra aún vivo hasta la Avenida de la Paz, conocido como Parque Riberas del Guadaíra; y un segundo proyecto más complejo, denominado Parque del Guadaíra, que se licitó en el año 2006 por 23,8 millones de euros.

En origen, este segundo espacio debía  contemplar la construcción de una lámina de agua continua, la integración del Polígono Sur dentro del espacio verde mediante la pacificación de la Carretera de Su Eminencia, así como el soterramiento de las líneas de media tensión que atraviesan el parque. El proyecto fue premiado por el Concurso Internacional Paisaje Mediterráneo… y el resto ya es historia. La historia que Antonio va a contarnos y que sigue con un puente que ya no lo es.

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