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Distrito Cerro Amate

Sevilla desahuciada, la vivienda como derecho

En el año 2017 en Sevilla se han realizado 1.345 ejecuciones hipotecarias. 4 desahucios al día. Este paseo recogió los relatos de algunos de los desahucios frenados por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca Este-Amate, entrevistándonos con las familias que han conseguido renegociar la situación de su vivienda y escuchando sus experiencias.

 

LAS CAUSAS DE LOS DEMÁS

Una crónica de Bruno Padilla
Vídeo de Víctor López e Imágenes de Antonio Laguna

 
Esta es la crónica del paseo que no fue, dentro de esta edición de Jane’s Walk Sevilla, por diversos motivos. En primera instancia, nos planteamos que la falta de asistentes se debía a que se trataba de una temática dura y puede que no tan apetecible como la de otros recorridos. Quizá su actualidad mediática no sea tanta si la comparamos, sin ir más lejos, con la del que se celebraba esa misma mañana en el centro de la ciudad, dedicado a la turistificación de la zona. Al contrario que este, el de la Sevilla desahuciada en el entorno del barrio de Amate se situaba lejos del centro –que a muchos habituales de JWS parece resultarnos un hábitat más familiar. Y una última hipótesis que no parecía descabellada es la de que alguna gente pudiera estar atendiendo compromisos y celebraciones sociales, las consabidas bodas, bautizos y comuniones.
 
Pero lo familiar, el compromiso y la celebración (de lo) social iban a cobrar verdadero significado en esta cita, de la mano de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Sevilla Este-Amate, con quienes decidimos reemplazar la ruta prevista por un encuentro bajo la sombra de los árboles del Parque Amate, punto inicial de aquella. Antes de empezar, nos detenemos a observar un nido donde un pájaro da de comer a sus polluelos. Un símil, fácil pero también apropiado, de las cuestiones por las que transitó este no paseo.
 

 

Los desahucios silenciosos y el ruido de la PAH

Antonio Camúñez y Paco Gracia, portavoces de la PAH, nos introducen a la realidad de los desahucios, una maldición para miles de personas en la ciudad, agudizada por la nula transparencia informativa. Es en ese aspecto, el de difundir datos fiables, donde primero destaca la labor de esta plataforma, que en base a una publicación del Consejo General del Poder Judicial cifra en 1.840 las ejecuciones hipotecarias que tuvieron lugar en Sevilla durante el pasado año. Ahí no se cuentan los que Paco denomina “desahucios silenciosos, que no pasan por los juzgados”, y que como mínimo harían que ese número se multiplicara por dos. Más cifras, en este caso procedentes del Registro de la Propiedad: La Caixa (entidad bancaria que, nos recuerdan, procede de las dos grandes cajas de ahorro sevillanas) posee unas 30.000 viviendas, lo que supone un 30% del parque de vivienda de la ciudad. “No puede ser normal”, dice Paco, “aquí ha pasado algo y eso hay que devolvérselo a la gente como sea”.
 
Pero, con el paso de los años y pese a que el problema persiste (y se agrava en muchos casos), el foco ahora parece haberse desplazado: “Ahora todos se han puesto como locos con el tema del alquiler turístico… ¿Qué pasa, le vamos a dar más importancia que a la vivienda de las familias?”. Desde la PAH lo tienen claro, deben seguir haciendo ruido y denunciar que la vivienda no es un bien de consumo con el que se pueda especular. “Aquí hay vidas en juego”, sostiene Paco. Contra el miedo y la vergüenza que sufren los afectados en este calvario, sólo queda hablar de ello.
 

Una gran familia para las familias

Cuando Antonio y Dori se unieron a la plataforma, él lo estaba pasando muy mal. “Lloraba como un niño chico porque me veía en la calle con mi mujer y mis hijas”, nos cuenta. Ante las presiones, el acoso y las amenazas del banco entró en depresión, tuvo varias crisis nerviosas y pensó en quitarse la vida. La PAH estima que más de 3.000 personas se han suicidado en nuestro país por problemas relacionados con la vivienda desde el comienzo de la crisis. “Gracias a la plataforma nos empoderamos”, comenta Dori, “ya que los bancos se niegan a decirte lo que puedes hacer”. Se informan, luchan por sus derechos y se defienden de las condiciones abusivas y las estafas hipotecarias. Conocen a gente que han pasado por lo mismo, y eso queda resaltado en cada uno de los testimonios. Se definen como una gran familia, siempre apoyándose unos en otros. Cuando terminan de narrar su experiencia, se abrazan en grupo.
 
Dori y Antonio han conseguido acogerse, durante cinco años, al Código de Buenas Prácticas sobre desahucios, una medida tomada en 2012 por el gobierno de Rajoy “sin mucha fe”, según Paco, pero asumida por la totalidad de la banca española.
 

La fuerza de las mujeres

Paqui tiene hoy una comunión a la que asistir, pero nada ha impedido que acuda a la llamada de la PAH con su hija pequeña, ataviadas ambas con la camiseta del colectivo. “Te la puedes dejar para la comunión”, bromean sus compañeros. “Pues a mí me da igual llevármela puesta”, responde. Ella ocupó una vivienda propiedad de La Caixa, cuestión que puso en conocimiento de sus asistentes sociales. Después de año y medio consiguió suministro de agua a través de ellos, pero finalmente le llegaría un juicio por usurpación. En ese proceso pidió ayuda a la PAH, y hoy día está en negociaciones para un alquiler social. Reconoce a la plataforma como lo mejor que le ha pasado en la vida y agradece de corazón los valores que ha recibido de ella, sobre todo el de comprometerse más allá de su causa personal: “La mía ahora es la que menos importa, la que importa es la de los demás. Esto es así, una lucha constante”, expresa, y se muestra orgullosa de haber vinculado a su hija a la PAH.
 
Antes de esta jornada, nos llamaba la atención el hecho de que el porcentaje de mujeres al frente de esta lucha sea tan alto. Tras oír las experiencias de estas familias, se puede interpretar que en muchas ocasiones el hombre se hunde cuando la situación llega a su fase más crítica; tal vez la impotencia y la vergüenza de verse fracasados en dar cobijo a su familia –con lo que eso supone en una sociedad patriarcal como la nuestra– los noquea. En algunos pocos casos, como el de Antonio, son capaces de pedir ayuda. Las mujeres, por su parte, se tragan el dolor (propio y de su pareja) y afrontan el combate con arrestos, solidaridad y sororidad. Más valores.
 

Cuestión de moda

Fue también el caso de Juana. Su pareja se quedó parado y ella empezó a tirar de todo –incluidos sus dos hijos–, acudiendo continuamente al banco para negociar. “Pronto cada uno se fue por su lado y yo me quedé con todo el marrón, como se suele decir”. En esa desesperación, encontró a la PAH y con el tiempo también ha podido lograr aferrarse al Código de Buenas Prácticas. “Reclamamos la cláusula suelo y nos dijeron que sí, pero el banco se ha quedado mi dinero”, explica. “Así que les pedí que al menos por lo que estoy pagando me dieran un documento que firmar como cancelación de deuda, y me han dicho que no, que eso ya no se lleva”. Cuestión de moda esto de los desahucios, al parecer. “El problema es que después de varios años –la PAH surgió en 2009– seguimos en esta lucha”, comenta Paco. “Y si seguimos es porque necesitamos un techo bajo el que vivir”. Menudo capricho.
 

Quién nos guió

Plataforma de Afectados por la Hipoteca Sevilla Este Amate.

Cuándo

Sábado 12 de Mayo de 2018 a las 10:00 h.
Duración aproximada de 2 h.

Punto de encuentro

Acceso al Parque Amate desde la Glorieta Primero de Mayo.

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